El foodservice mundial está mal pero va bien
Qué nos enseñan las últimas publicaciones de las marcas cotizadas.
La idea de fondo: el tráfico mejora respecto a 2025, pero sigue en negativo. Viene menos gente que antes, aunque cada vez se nota menos. Vamos mal, pero a mejor.
¿Por qué cae el tráfico? En el fondo hay un problema compartido: durante los últimos años el sector subió precios más rápido de lo que mejoró su oferta, y la percepción de Value-for-Money se deterioró de forma generalizada. La gente sale a comer y siente que no le compensa como antes.
Quién sube y quién baja no depende del tipo de comida ni del momento. Depende de cuatro cosas, casi todas con ganadores y perdedores a la vez:
- Lo que cada marca hace consigo misma. Es lo que más pesa. Unos invirtieron en arreglar su negocio y le dieron la vuelta. Otros se hundieron solos: poca variedad, o crecieron demasiado rápido.
- La guerra de precios. A corto plazo la ganan los grandes con pulmón, que pueden aguantar precios bajos. La pierden los pequeños, que no llegan. Por eso “el valor” no va mal: van mal los que pierden esa guerra. A largo será otro cantar, porque las guerras de precio no las gana nadie. Todos pierden, incluido el consumidor.
- Tener algo distinto o un cliente con dinero. Las marcas con una propuesta diferenciada, o que venden a gente de más poder adquisitivo, sostienen el tráfico.
- La comparación con el año pasado. Algunos parecen caer solo porque el año anterior fue buenísimo. Por dentro están bien.
¿Y el futuro? Los directivos se muestran más optimistas que pesimistas, pero divididos igual: los que ya ganan clientes confían; los que vivían de subir precios están a la defensiva.
Nadie espera que el cliente vuelva solo. Todos saben que hay que recuperarlo mejorando la percepción de Value-for-Money.
Subir precios sin más… ya no da más.
*Este artículo es mío, no de Chat GPT. Está escrito con tiempo, cariño y datos.