La caída del tráfico en la ocasión de la cena es un hecho, y no debería sorprendernos: lleva una década dando señales.
Antes de la pandemia, la cena era la ocasión “premium” del ocio gastronómico; largas sobremesas, más socialización y un ticket medio claramente superior al del almuerzo. En reservas online, por ejemplo, la cena representaba alrededor del 54% en 2019.
El covid dichoso lo desordenó todo. Los toques de queda y cierres redujeron el tráfico como nunca en tiempos recientes. Y aunque 2022 trajo una recuperación casi total, con el tráfico rozando niveles prepandemia, también trajo dos cambios persistentes: cenas algo más tempranas y un mediodía reforzado por el delivery.
En 2023 llegó el doble tirabuzón: el almuerzo adelantó a la cena. Algunos análisis hablan de un +12% de crecimiento en el consumo de mediodía, frente a una cena estancada y cada vez más ligada a ocasiones señaladas.
Desde 2025 y mirando hacia adelante, dudo que cambie este patrón. Los españoles salen menos de noche y concentran su consumo fuera del hogar en horas diurnas, empujados por menús más asequibles y nuevos hábitos.
Al menos por ahora, el “tardeo” se come al “nocheo”.
*Este artículo lo he redactado yo, no ChatGPT. Está escrito con tiempo, cariño y datos. La imagen sí está generada por IA.