Meter la pata en pricing es sencillo. Si sabes cómo

En un entorno donde la inflación sigue sin levantar el pie y el consumo se enfría, muchas empresas se están jugando la rentabilidad del año en una sola decisión: qué hacer con sus precios. Y, como suele pasar, la mayoría se va a equivocar.

Analizamos todos los años cómo reaccionan los consumidores a los cambios de precios, alrededor del mundo. Para muestra, un botón.

El gráfico muestra la evolución de precios reciente de una marca y su competidor en un mercado. Junto a la evolución del precio “real”, se ve el “percibido” por los consumidores. La diferencia entre lo que hace una marca y lo que percibe el consumidor lo llamamos “ruido comercial”. Entre otros, una mala gestión de precios genera ruido comercial.

La subóptima (¡mala!) gestión comercial de la marca A, le está generando un ruido comercial enorme. Esto se traslada a una peor percepción de precio y mayor dispersión del mismo entre las tiendas, que su competidor. Esto cuesta mucho dinero, cada año.

Lo más triste es que las marcas que gestionaron mal sus precios el año pasado, muy probablemente, volverán a hacerlo mal en 2025.

Como dirían en mi tierra, “¡y volverá la burra al trigo!”

*Este artículo lo he redactado yo, no ChatGPT. Está escrito con tiempo, cariño y datos.

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