Nadie dice tonterías porque sí. Las dice porque el coste de decirlas es cero.

Nadie dice tonterías porque sí. Las dice porque el coste de decirlas es cero.

Las misiones corporativas existen para que nadie tenga que comprometerse con nada concreto. Los CVs genéricos, para no arriesgarnos un rechazo. Los posts motivacionales sirven para acumular likes de gente que tampoco dice nada.

Es un pacto tácito de mediocridad colectiva. Yo no te cuestiono a ti, tú no me cuestionas a mí, y todos fingimos que esto es conversación profesional.

El mercado premia la visibilidad sobre la sustancia. Hasta que deja de hacerlo.

Cuando alguien con algo real que decir entra en la sala, el contraste es brutal. De repente queda claro quién estaba hablando y quién solo estaba haciendo ruido.

La prueba de fuego es simple: ¿puede alguien contradecirte? Si la respuesta es no, no dijiste nada. Solo hiciste ruido.

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